Sobrepeso e hipertensión arterial

Es muy común escuchar que una persona sufre de sobrepeso y, con ello, hipertensión arterial. Son dos enfermedades que se relacionan, una causa la otra. Debemos recordar, además, que el significado que tienen es mutuo. Es decir, cuando hay sobrepeso, hay presión arterial elevada.

No confundamos sobrepeso con obesidad, aunque defina un estado físico corporal semejante, no son lo mismo. Ambas son la acumulación anormal y excesiva de grasa que, si no se trata, puede llegar a ser perjudicial para la salud. El índice de masa corporal (IMC) es el indicador más usado para saber la relación entre el peso y la talla de la persona. Así es como se identifica si una persona sufre de sobrepeso u obesidad. Se calcula fácilmente: dividir el peso de la persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros .

Sabremos que un adulto tiene sobrepeso y/u obesidad de la siguiente manera:

Si el IMC es mayor o igual a 25, será sobrepeso. Por otro lado, si el IMC es mayor o igual a 30, será obesidad.

Distinguirlas resultará mucho más fácil cuando se tiene en cuenta lo anterior, jamás volverás a confundirte. El grosor de la grasa de una persona puede variar, no existe un tamaño de referencia en realidad, todas son diferentes. En niños la medición es diferente, está la desviación típica, si esta está por encima de la mediana, es sobrepeso. Y si dos desviaciones típicas están por encima de la mediana, es obesidad.

La presión arterial aumenta porque el exceso de grasa de corporal es elevado. Esto puede suceder desde la infancia, llegando a crear en la persona un incremento de ambas enfermedades. Según estudios, por cada 10 kilos de peso ganados, la presión arterial se amplía a unos 2-3 mm Hg.

El aporte de oxígeno y nutrientes a los órganos se da a través de la presión arterial. Por ello hay que saber sus niveles normales. De esta manera sabrás con exactitud si tu organismo está trabajando adecuadamente.

Niveles de hipertensión:

  • Muy saludable: <120mmHg sitólica y <80mmHg diastólica
  • Saludable: 120-129mmHg sistólica y 80-84mmHg diastólica
  • Casi saludable: 130-139mmHg sistólica y 85-89mmHg diastólica
  • Hipertensión leve: 140-159mmHg sistólica y 90-99mmHg diastólica
  • Hipertensión media-grave: 160-179mmHg sistólica y 100-109mmHg diastólica
  • Hipertensión grave: >180mmHg sistólica y >110mmHg diastólica

Los últimos tres grados son reconocidos actualmente por la OMS.

Una presión arterial elevada puede asociarse a una enfermedad adicional en la persona. Este supone un riesgo a padecer enfermedades cardiovasculares o renales. Sus síntomas no son claro, hasta puede llegar a complicarse y traducirse en un infarto o, incluso, una trombosis pulmonar.

Hábitos nuevos: una vida saludable

Ya sea que exista sobrepeso o hipertensión arterial elevada o no, debemos tener en cuenta llevar una vida saludable. Los problemas de salud pueden extenderse cuando el crecimiento de grasa es inminente. Por eso te dejaremos algunas claves que podrás seguir al momento de iniciar tus nuevos hábitos.

  • Ejercicio físico: la vida sedentaria traerá problemas graves, sí. Las personas acostumbradas a este tipo de vida (ejercicios de vez en cuando) suelen obtener muchos beneficios. Estos se ven reflejados para aquellas personas que no estaban acostumbradas. La presión arterial se reduce de manera saludable cuando hacemos ejercicio: bicicleta, caminar, correr, trotar, etc.
  • Dejar de fumar: se debe evitar completamente el cigarrillo, los niveles de nicotina que ellos poseen suelen ser los causantes de infartos. Suben la presión arterial de manera desenfrenada, llegando a crear enfermedades múltiples en una persona.
  • Yoga o meditación: las personas con presión arterial elevada deben tratar de mantener sus niveles de estrés muy bajos. Recomendamos plácidamente la práctica del yoga o, en su defecto, meditar algunas veces al día.
  • Alimentación: consumir frutas muchas veces. Por otra parte, evitar aquellos alimentos con mucho contenido de grasas.

El sobrepeso y la hipertensión: conexión irrefutable

Como mencionamos al principio, estas dos condiciones suelen ir siempre de la mano. Y así es. Cuando se baja de peso, los niveles de presión arterial suelen bajar de igual forma. El objetivo primordial de toda persona es llevar un peso y talla ideal, donde ninguna de las dos se vea afectada por la otra. La modificación de los hábitos personales ha demostrado ser una de las mejores maneras de combatir el sobrepeso y la hipertensión.

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